jueves, 30 de diciembre de 2010

Nuestra calvicie

Cierra los ojos

y date cuenta de las vueltas que da la vida, sin que tú controles los encontronazos con la realidad; ese abrir los ojos, la boca, las palmas de las manos de repente; los sueños que nunca alcanzan la mayoría de edad; las lágrimas que se vierten, incontroladas, por las escaleras; las emociones que te produce el primer beso.

Piensa además que hay momentos en los que crees saber de qué va todo esto , y otros en los que ojalá te deshicieras de los oídos, de esos ojos, del frío y del calor. Has de saber que existe un terminar y comenzar de nuevo, y que por eso sólo se llama a todo aquello 'tener un mal día'.

Ahora coge aire y abre los ojos

jueves, 23 de diciembre de 2010

Los besos

Todas esas imágenes,
ahora lo recuerdas,
paseaban con la mano alzada,
cruzando los dedos,
tropezándose por las escaleras,
y aquéllas que dejaron rastro,
una huella una luz,
un destello una sombra
quisieron ser las reinas de la noche,
y de la mañana,
sin embargo es ahora cuando otros besos
se hacen con esos resúmenes a media mañana,
con esos tiempos muertos
entre pincelada y pincelada,
con esas sonrisas después de una llamada,
con las 24 horas de un sólo día,
y las 48 de los dos días siguientes.
Son unos besos lentos,
que se agarran a los labios,
y que se despiden,
para segundos después,
volver a decirse algo.
Entre sábanas siguen jugando
sus labios,
se despegan,
se unen para desunirse,
se hablan para,
más tarde, tener la ocasión de
callar. Y besarse.
Y seguir besándose. Y.

Ahora concentraos en esa milésima de segundo que media entre estar en contacto, labio contra labio y la cercanía que, si no se vence, duele, te arranca una lágrima, un sollozo, se lamenta en un suspiro.


Se alejan los labios,
pero saben que volverán
a verse algún otro día,
minutos después,
dos, tres segundos del futuro.
Recurrirán a las mismas estrategias,
rozarán con la nariz la mejilla
que desean,
para, de esa manera,
sentir que un movimiento más
hará que vuelva a funcionar la noria.
Incluso se repetirán palabras,
silencios,
unas risas para abrir el apetito,
o puede que, simplemente,
se besen en su propia despedida,
una despedida que, en ocasiones,
se espera y desea eterna.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Métodos creativos para los amantes de la ambigüedad

Quando saprai di cosa parla l'amore
sarai vecchio,
avrai avuto due fligli e quattro gatti,
e probabilmente tua moglie ti manderà a cagare.



Caminan de la mano el peso de su cabeza y todo su cuerpo,
con los dedos sobre su pecho, sujetándose con fuerza el corazón.

Aterriza como puedas, se suplica frente a la realidad,
una realidad que ha escupido palabras como si de sangre se tratara.

Se estremecen todos y cada uno de sus sentidos,
y los suspiros cobran protagonismo en una ambivalencia tortuosa.

Se sienten fuertes porque han decidido seguir hacia delante,
pero a su vez hay una debilidad irresistible en ese comienzo a suspirar

Quedémonos sentados por si las puertas se cierran,
y las ventanas resultan ser de un vidrio blindado y opaco.

No saltéis, ni en paracaídas siquiera, con los ojos cerrados,
aunque os esperen los regalices rojos más apetitosos de la tierra.

La opresión en el estómago, en los pulmones, es molestia, incomodidad,
todo firmado ante notario y con su debida reclamación.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Palabras que crean eco

Quando sai ciò che vuoi
e invece fai
la cosa più terribile del mondo
non ci resta che piangere.


Imaginad que estáis codo con codo,
envueltos por un edredón,
cubiertos por la respiración
de la mañana que amenaza
con aparecer.

Imaginaos revueltos
entre vuestras pieles,
entre la tuya
y deseosos por haceros
con la suya.

Implantad una mirada
que os saque de esa luz
que os ciega,
de esa dulzura que irradian
aquellos labios.

Y un beso, dadle un beso
con el que consigáis
anular al resto,
y piense, así,
que éste ha sido el único en su vida.

Aún no huyáis de esos dedos
que os acarician. Centraos
en las subidas y bajadas,
en los círculos que propagan
sobre esa carne que os tiembla.

Asumid el silencio,
y brindad con los ojos cerrados
por la existencia de unos instantes
como aquellos, que no se quedan
en palabras de Machado, ni de Bécquer.

Acabad con el deseo
si os arden las manos,
y pintad sobre su espalda
una esperanza,
y así ésta os pertenecerá para siempre.

Quedaos con ese aroma,
el que ha sobrevivido a ese momento,
porque vosotros andáis entre nubes y
cielo,
y posiblemente ya estéis muertos.

martes, 23 de noviembre de 2010

Donde nunca pudo llegar

Cuatro millones novecientas cincuenta y dos mil noches atrás quiso dejar que sus manos bailaran un tango en el cuerpo de aquélla, cuando ésta lo único que deseaba era un vals entre labios y más labios. Los de ella. Siempre los de ella. Ahora, pasados cuatro millones novecientos cincuenta y tres mil escalofríos, y a sabiendas de lo que supone la caducidad en cuanto a las emociones, sólo:

Tiemblo cuando te leo
o cuando pienso
que puedo verte
si 470 kilómetros
se igualasen a cero,
y si ofrecerte un café
o una simple mirada
estuvieran acaso
en mis manos
temblaría nuevamente,
con un lápiz en los labios,
con una llamada esperando
a que nuestra despedida
se hiciera poema
y todas nuestras palabras,
ésas que aguardan también
temblorosas, se volcaran
sobre nuestros cuerpos
e hicieran el amor
que nunca pudimos hacernos
entre nosotras.

martes, 28 de septiembre de 2010

Bienvenido

Una noche vino llorando canciones
y versos
y dudas,
sin que ellos mismos quisieran salir a la luz



Supongamos que una noche decides quedarte de pie con la intención de hacer el menor ruido posible. Observas con las manos atadas a la espalda y sin que nadie pueda escuchar el frotar que hacen las plantas de tus pies contra el suelo. Has elegido susurrar. Procura no llamar la atención. Respiras tranquilamente y esperas que momentos como aquellos se queden esperándote bajo la almohada, para, una vez llegado tu momento, poder gritar en silencio. Crees escuchar un beso a unos veinte metros de donde está tu vientre, sin tu sombra y en la oscuridad más absoluta, e intentas afinar el oído, por si se vuelve a repetir, y de esta manera, dentro de unos cincuenta suspiros, puedas decir hace tiempo escuché su beso. Sigues sin moverte, aunque si por ti fuera, si pudieras bañarte en ojalás y todo esto fuera un sueño difrazado de realidad, uno de ellos sería un «ojalá pudiera o pudiese medir el metro que nos separa con los dedos de una mano». Aún así, la parálisis se vuelve a tu favor y empiezas a jugar con las ideas y pensamientos que retozan como si de niños se tratasen; van de aquí para allá, moviendo las muebles y ordenando los armarios de tu yo más humano, y lo único que pretendes en estos momentos es continuar con el voto de silencio, para escucharte, y sentir que no necesitas nada de lo que pueda decirte el mañana que sucede a esta oscuridad. Ojalá volumen II quedasen en penumbra todos y cada uno de los sentimientos que has elegido cursar. Ojalá a la 3º va la vencida apruebes sin problema, y puedas salir de esta inmovilidad que te tiene atado de pies y corazón.

Dos mil trescientos cincuenta y cuatro silencios después apareciste entre los abrazos de aquélla. Ésa con vaqueros y zapatos marrones. Sí, ésa que en este preciso instante -2:04 de un día par- está clavando en ti seis de sus seis puñales. Te diste cuenta de todo esto cuando decidiste dejar de susurrar y quisiste que el color se hiciera con todas aquellas sombras, cuando tus manos eligieron la opción de pintar con acuarela unos ojos en tus párpados mojados. Sé bien que no te concentraste en aquel abrazo que os envolvió mientras soñabas con una despedida eterna, sino que te quedaste pensando en el paso siguiente que pasaría de potencia a acto cuando fueras consciente de que hay suposiciones que acaban pisando la realidad.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Arrivederci amore mio

Puntos suspensivos deslizándose por su garganta,
que atan de pies y manos a todo aquél que
ve cómo amanecen, cómo se resisten al cambio,
cómo deciden hacer oídos sordos
a todas aquellas súplicas del tipo

háblame, estoy aquí, ¿no me ves?

Que se organicen entierros por cada suspiro inacabado,
por cada punto y seguido disfrazado de punto y final,
por ese extender, ese hacer que algo camine sin piernas,
sin pies, sin corazón, y que aparente ser un homínido más.

Admito que es difícil salir de ese estado,
del dame la mano, esperanza,
cuando hasta sus pestañas creías únicas,
aunque los oídos piiiii nada más saberte en oscuridad.

Pero también os digo que es inútil
seguir un camino de tan sólo espinas,
sin pétalos, sin ese aroma,
sirviéndote de pobres recuerdos.

Has de amanecer desnuda, con la Espera,
esta vez, esta vez sí agarrada de pies y manos,
para crear aquel juego de palabras

no, es manzana,

y dejar que aquellos silencios
ruines,
viciosos,
se conviertan
en un gritar a los cuatro vientos.

domingo, 29 de agosto de 2010

Ingenuidad

Quando il cuore disturba i vostri pensieri
è inevitabilmente l'ora di ricominciare.
Oppure, se vi piace sapere come si dipinge il dolore,
allora camminate avanti, tranquilli,
perché di sicuro trovarete i colori
con cui disegnare l'orrore.




Es incomprensible saber que, por un lado, con los ojos y con la piel, este calor podría abrasar las manos, el estómago, la garganta si, de noche, no encendéis la luz y subis la persiana; y por el otro, con el corazón sobre la almohada, ser consciente de que se trata de un calor con aire acondicionado incorporado, un dos por uno, estar a 40 grados y tener que sacar aquella manta que sólo utilizáis en diciembre, porque los dedos se os hielan, el corazón os duele y los pies dejan de caminar. Es la ambigüedad de la palabra, de los suspiros que ellos producen los que suponen la base de esta incomprensión irresistible. Temblar en meses de verano para poder escribir es algo a lo que deberíais acostumbraros, para más tarde poder decirle a aquél que os espera que estáis ahí, es decir, por si necesita un beso, o un te quiero escrito en bolígrafo azul.

sábado, 28 de agosto de 2010

Lascia perdere

Jugando con las sonrisas
se encontró la vida,
su vida, y sorprendida esperó
que el camino fuera largo,

años luz,

el que recorreríais las dos;
y los primeros besos en un salón,
o sobre aquella arena;
y retirar con suavidad
el papel que salía de su bolsillo,
o el que dormía en su mesilla de noche;
y que el corazón saliera de su boca,
agarrarlo con las manos y cerrar los ojos;
y hacer el amor en colores,
y dejar al blanco y al negro sobre los lienzos.
Cuando de repente,

Chas

como las estrellas fugaces
en un cielo limpio y sin escamas,
la vida decidió dejar
de ser vivida como imaginó
en el minuto dos de un día de agosto,
para convertirse en un tira y afloja,
sembrar y recoger lo que no es tuyo,
lo que, por otro lado, merece
por haber dado muerte a los ojos
y haber vivido
con ese corazón
en las manos.

jueves, 17 de junio de 2010

Quehaceres en el Giardino pubblico

È come se ti offrissero il sogno della tua vita, te lo mostrassero davanti ai tuoi occhi e uno fosse proprio cieco. Ma davvero, vi giuro, è stato così terribile essere consapevole di come se ne andava via senza poter nemmeno fermarlo sotto quella piogga che ci bagnava pian piano, affinché prenderla delle mani e sapere così che, quel momento, era ciò che ne avevo bisogno: l’ultima goccia sarebbe stata tra le nostre labbre.


Los truenos parecían furiosos con aquél que deslumbra nuestros despertares, y avisaban con sus minués que pronto, cada hombre sediento, sería colmado de suaves gotas de agua. Nada más sentir este rumor, en la piel de Sara se formaron rápidas ascensiones de un vello fino y casi transparente, que daban a entender que algo maravilloso estaba a punto de ocurrir. Sus expectativas subieron como la espuma, como lo hacen las ganas cuando son conscientes de que sus sueños pueden hacerse realidad. Sin embargo, como ocurre siempre que uno echa mano de su propia imaginación, además de los fantasmas que de vez en cuando atosigan su presente, quienes sin tener el amable detalle de preguntarle si- se hicieron con la situación, y le taparon los ojos, como si de un juego de niñas se tratase, para más tarde cogerle de las manos, a Sara, a la pobre Sara, y atárselas a la espalda con un nudo de boza, del cual no pudo desprenderse por mucho empeño que puso en tal ejercicio. Sí, pobre Sara, repetirán algunos. Pero como iba yo diciendo, cuando uno saca a relucir su don para crear conexiones, vínculos entre lo utópico y la realidad, capita spesso que algo se entromete entre esas dos instancias contradictorias y entonces, sólo entonces, te queda el a me invece piacerebbe che piovesse adesso…

martes, 15 de junio de 2010

Es tuya

La memoria le recuerda
que incluso el tacto puede
sufrir de reminiscencias,

por aquellos versos no escritos,
de los que ahora se lamenta
y saber que sus pétalos…


Palabras que resbalan por tu cuello en forma de sudor frío, por haber leído, borrado, probar de nuevo por si esta vez- para decidir finalmente que mejor dejar que el silencio se haga con vuestra presencia. Resulta que la angustia que te produce ese no terminar de- es mejor compañera de viaje que el simple Lei vedrà, se Le devo essere sincero non smetto di pensarla, cuando la realidad es que tu corazón va a una mayor velocidad que los diez kilómetros por segundo a los que caminan tus palabras. Quédate ahí. Ahí quieto. Extiende tus manos en la distancia que os separa y no pienses en las repentinas despedidas. Simplemente deséale un buenas noches cuando decidas cerrar los ojos y, por favor, que no se te olvide, un buongiorno principessa cuando, nada más despertar, busques su olor entre cada uno de los recuerdos que construiste junto a vuestra almohada.

viernes, 11 de junio de 2010

El roce

R acaba de escuchar un sai cosa mi mancherà di più? y seguidamente sintió cómo era darle la mano después de no haberla tocado en meses. Ese roce tan suyo, tan de Lucía Ferrán. Era como si las horas en las que no habían tenido contacto alguno se multiplicaran entonces por cuatro millones seiscientos cuarenta y dos mil chispazos, lo que daría un resultado de estamos rozando el infinito. R volvió a sentir las ganas que, por momentos, quedaban en esas simples palabras, pero que, ayudadas por los segundos, pasaban de potencia a acto, lo que para R significaba la sumblimación en el sentido más puramente físico. Conseguía llegar a parar la lluvia cuando sentía su dedo índice recorrer la palma de su mano y sentir los rayos del sol cuando de su mano pasaba a su boca, porque después de trocear la naranja, siempre, se bebía el jugo que quedaba en el recipiente. Siempre, tras un silencio viene una palabra, y de su roce nace un beso.

martes, 1 de junio de 2010

Mayo tiene 31 días

Una noche inesperada
a una hora en la que
uno sueña o, despierto,
desea seguir soñando.

Un sueño de lenguas,
con miradas
dos cuerpos
y tierra entre las bocas.

Un beso desprotegido.
Queda huérfano de padre
y sin quererlo muere
absorbido por las ganas.

domingo, 30 de mayo de 2010

Gritos inaudibles

Resulta ser la sorda que nunca pensé que llegaría a ser. Ella. Sin corazón o posiblemente ya crecida en edad, y por tanto presa de experiencias en las que para qué un corazón, me lo has cogido y soltado y golpeado ya tantas veces que es ahora cuando me pregunto de qué me sirve tener venas y arterias, sístole-diástole. Yo era una niña Me decía. Entonces yo me digo un recuerda olvidar, querida. De tal manera no sería la única en arrastrarse por la sombra que deja su he crecido, ¿no lo ves?. Sin embargo una cosita en el pecho me avisa de lo difícil que resulta a veces convertir ese "recuerda olvidar" en un "eccomi! Sono nuova".

Pausa. Aire. Suspiro.

Después de este primer movimiento viene rápidamente la coda, el momento en el que dejo que su majestad salga por la puerta grande, que por miedo a quedarse sin un final ha decidido aparecer antes del adagio previsto como cierre de esta corta melodía.

sábado, 29 de mayo de 2010

El ajedrez como juego de estrategia

A Rubén le daba miedo hablarme de la vida, de lo mucho que le gustaba vivir y de lo poco que la vida quería que continuase viviendo. Recuerdo que siempre, con un café en mano, se sentaba frente a mí y comenzaba a contarme sus días, especialmente le gustaba volver a aquél en el que unas manos tocaban una melodía al piano. Él me repetía una y otra vez que sólo veía el reflejo de aquellos movimientos, ya que nunca se atrevió a posar la mirada directamente sobre sus manos. Se las imaginaba delicadas y pintadas de un color algo diferente a las suyas. Le gustaba transportar los dedos de ella a su espalda, a sus brazos, a sus labios, y crear así una imagen en la que su tacto, su roce fuera el único protagonista.

La primera vez que, por mera casualidad, escuchó a aquellas manos, quiso conocer a la propietaria de esos impromptus melancólicos y agilidosos, lo que sin embargo se quedó en una simple idea, ya que, días después, cuando hubo consultado con sus mismas manos la posibilidad de alcanzar esos labios, decidió que sería mucho más excitante la idea de quedarse con ese reflejo e inventar una historia en la que no hicieran falta más sombras.

Aún así, como ocurre la mayoría de las veces -la mayoría porque ahora soy yo quien tiene miedo del para siempre- la reina acabó merendándose al peón, o lo que es lo mismo, la vida, entre torres y alfiles, ganó a su adversario el ser humano.

viernes, 28 de mayo de 2010

Anoche

Me consuela saber que, para un encuentro deseado, sin saber siquiera cómo suenan sus suspiros -¿y su voz?-, mi pobre necesidad por- queda coja ante tal efecto, por lo que no me queda otra que pensar aquello de si tiene que ocurrir, tranquila, ocurrirá.

martes, 25 de mayo de 2010

Autoengaño

Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere -respiro- me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere -sigo caminando y veo miles de millones de margaritas, pero yo me quedo con esa amapola de ahí- me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere, me quiere...

miércoles, 19 de mayo de 2010

Fin

Cuando quise darme cuenta estaba deseando las palabras de ese alguien que ya, muy a mi pesar, va en dirección contraria, ha recogido las semillas que olvidó en aquel camino, lee otra clase de poesía, sugiere otros nombres para su inspiración, inventa deseos nuevos, magnifica sus efectos -los de su recién nacido-, juega con la idea de tenerla consigo, escribe una historia en la que esos silencios no son los míos, mira otras bocas, besa, después de susurrar un te amo, sus manos cálidas, llenas de caricias y secretos. Supongo que, entre otros asuntos fuera de mi incumbencia, el problema ha sido que he corrido lentamente,

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te a su encuentro, y que la espera no es eterna para algunos. Me gustaría saber qué es lo que se siente cuando repasan el contorno de uno, de ése a quien no se ha querido pero que, inexplicablemente, ahora no es más deseado porque entonces tendríamos que hablar de un fenómeno sostenido por la metafísica. Además, aprovechando el me gustaría saber sería interesante, para mí, para este instante, para mi noche en vela, para mis pobres trazos descubrir el momento en el que no te quiero fueron sus cereales y le dieron unos muy buenos días. Debe de haber sido agradable, digno de fotografiar o esperad, mejor aún, digno de ser filmado, para de esta manera poder capturar la entonación de las palabras, de ésas que te vacían el intestino y dejan que tu garganta cante. Como cuando uno ha ingerido algo en mal estado y los médicos han de comenzar con un vaciado de estómago. Después de todo no me queda otra que suponer que, así, tratando de mezclar los sentimientos con lo puramente físico, la cosa comienza y acaba de esta manera

domingo, 16 de mayo de 2010

Perífrasis verbal: dejar de-

Tiene toda la razón del mundo, tengo que matarte.

Tengo que no verte en paredes, ni en trazos de otros, ni siquiera entre lineas, ni tocada por las teclas de un piano.

Creerte supondría alguna palabra, algún que otro comportamiento congruente con esa manera de ser tan tuya, tan particular, tan única, tan todo lo que mi inspiración me permita ingeniar, pero a la que tengo que quemar entre todos los recuerdos esparcidos por cada una de mis venas.

domingo, 18 de abril de 2010

Quello che non ho scritto (silenzi)

Odio la forma que tiene de mirarte; o la que lleva a cabo cuando se aproxima a rozar tu espalda: para que sepas que está ahí y no se ha ido, para sentirte cerca, para quererte en silencio, para saberse viva, para saber de qué forma tiemblas y cuándo tiemblas, para saber que estás ahí y aún no te has ido. Odio cómo sus labios se aproximan a los tuyos, y si no es para besarte, entonces, deciden hablarte. Eso no quiere decir que sea algo que no deba meter en esta odiosa lista, ya que lo odio también; cómo te habla, el tono y sus palabras. Los silencios en los que se encierra cuando te escucha, los detesto, y el esplendor que emerge de su sonrisa cuando callas, y los dos quedáis titilando entre suspiros. Odio cómo aspira para seguidamente espirar, y odio más aún cuando esta función dichosa es acompañada de un deseo, de cualquiera que me recuerde que, todavía, se puede desear contigo.

Y odio todas estas formas de evolución porque me llevan a cuando yo te miraba o me arrimaba a tu espalda, o cuando, simplemente, deshaciéndome de uno de tus mechones de pelo que acariciaba mi mejilla, creías quererme.

lunes, 12 de abril de 2010

Forza

A veces no sabemos cómo definir un morderse los labios seguido de unos pies haciéndose con el asfalto, y sin embargo un nodo nella gola se convierte en el protagonista del momento. Es igualmente válido,tanto para el nudo como para el protagonismo, un los colores olvidados. Pero atención, que no se nos ocurra dejar de lado los trazos sin un final bien definido, aunque alla fine se dejen encontrar en una imagen entera para nuestras retinas.

Sé que si cualquiera de estas verdades me acariciara la espalda mi piel temblaría, y si sus significados se convirtieran en palabras con sentido, posiblemente, aquellas verdades me llevarían lejos de este ahogo. Sé bien que a medida que cada palabra o cada silencio avanza en su propósito, el de des-a-nudarme, mi estómago se vacía y mi corazón decide echar a correr la maratón de este 2010.

martes, 6 de abril de 2010

Give me five

Éramos cinco estrellas. Encendidas cada una de forma individual, con luz propia, pero, a la vez, dependientes de lo que hiciera la una, y la otra. Iluminábamos el tránsito de aquellos que quedaban en el camino; sordos; mudos, por haberse tragado la lengua nada más saltar. Recuerdo que alguno de ellos, después de encontrarse, se había perdido; y otros, simplemente, nunca habían llegado a saberse tan sumamente vivos. Ése era nuestro objetivo, el de guiar a los pequeños, a los hambrientos de besos, de caricias; a los que, con el vaso medio lleno, afirmaban no tener ilusión por seguir tragando saliva. Descubrimos que, aunque sus cuerpos siguieran danzando entre sonrisas, entre aplausos y más aplausos, sus almas quedaban en lo más temido de la palabra: el silencio. Nos asustaba pensar que todas esas vidas pudiesen depender de cómo echáramos a arder, ya que, perdidos en un no se sabe dónde, seguirían cada uno de nuestros pasos, con miedo, pero continuarían caminando. Teníamos sus futuras alegrías en nuestras manos, y eso, queráis que no, es una gran responsabilidad. Por este motivo, y por algún otro que por ahora no revelaré, decidimos dejar de ser estrellas para volver a ser cinco hombres de a pie. Hemos vuelto a nuestra historia particular, aunque, tranquilos, no se preocupen, seguimos en contacto de vez en cuando, por si algún transeúnte suplica un transplante de corazón

miércoles, 24 de marzo de 2010

Salta

Idea, permiteme seguir inventàndote.

No sè. Supongo que lo harè hasta que pueda tocarte

domingo, 21 de marzo de 2010

Emma

Emma no recuerda haber olvidado nunca ninguna de sus cicatrices, ni siquiera aquéllas que parecen haber desaparecido por no poder ser contadas con los dedos de una mano, ni de dos y media -pobre Emma, ¿no?-, pero no todo es tan terrible, ya que hay momentos en los que la libertad sale por cada poro de su piel y la devuelve a como era ella hace un par de años.

María, espera, entonces te refieres a algo que le pasó hace 730 días, ¿verdad?.

Sí, y digamos que renace, ya que esto del recuerdo es un continuo devenir, una montaña rusa, un rascacielos al que, por momentos, Emma es incapaz de sobrepasar. Como aquellos escaladores que, en el Himalaya, consiguieron poner un pie en lo alto del Everest. Como narradora de esta historia he de suponer -a veces no queda otra que suponer y suponer y suponer y suponer y su-po-ner- que fue un ejercicio difícil ése de superar unos aproximados 8.800 metros de altitud, pero que, una vez alcanzados, la sensación de "hoy he podido con todo" merece todas las dificultades, en su momento, añadidas. No es que las incorporemos de forma consciente -hay ocasiones en las que sí, para notar cómo la sangre sube y baja, y baja y sube-, sino que vienen solas, como las escenas de vuestras películas favoritas que, de repente, se hacen con vuestra propia vida y, entonces, dejáis la realidad para sumergiros en un explotado Hollywood.

Pd: Me he quedado en blanco.

sábado, 27 de febrero de 2010

The magic numbers

El problema está en que nunca supo, nunca ha sabido y nunca sabrá si le quiso algún día. Esos días.

"Cuando sus manos correteaban por mi cuello y sus labios susurraban historias que recorreríamos entrelazada."

Paso. Visto lo visto, y sin más dilación, considero inoportuno que siga preguntándose por qué esa nariz, ese lunar, esos ojos han dejado de quererla hace ya más de un año.

miércoles, 17 de febrero de 2010

A veces no queda otra para que no te descubran

Contar historias a través de palabras secretas es lo que mejor se me da, y por eso, si me pusiera ahora mismo a escribir un relato, un epitafio, una novela, empezaría con las palomas vuelan, pisan tierra y renacen de nuevo. Y terminaría diciendo que Quiero creer que si ellas han podido y pueden, nosotros también conseguiremos hacernos con todo esto.

Palomas...

jueves, 11 de febrero de 2010

Sin un Nosotros.

Yo río
Tú ríes
Él/ella ríe
Vosotros/as reís
Ellos/ellas ríen
Yo pregunto
Tú preguntas
Él/Ella pregunta
Vosotros/as preguntáis
Ellos/ellas preguntan
Yo quiero
Tú quieres
Él/ella quiere
Vosotros/as queréis
Ellos/as quieren
... E così via

martes, 9 de febrero de 2010

Ojos que no ven, corazón que no siente.

Era octubre, y las hojas de los árboles comenzaban a temblar. Pensé, al igual que ellas, que era hora de abandonar, y dejé que mi dependencia jugara con el viento. Me soltó sin darme cuenta. Como cuando no has contado las galletas que quedan en tu caja de desayuno y una tarde, a eso de las 17:56, descubres que no te queda ninguna para aguantar la merienda, o el siguiente desayuno, experiencia aún peor. De esta manera, una mañana, me descubrí bailando entre las flores y sus tallos sin espinas, con una suave brisa en lo alto de una cima, allí, donde nace la libertad. Es así, quiero creer, como ocurren estas cosas. Por desgracia o todo lo contrario, dando gracias a Dios, uno no es consciente del proceso, de lo que conlleva una pérdida hasta que los recuerdos no se escurren por sus piernas, de su cabeza hasta la punta de alguna parte de su cuerpo, y echa de menos hasta el más sutil de los suspiros. Piensa entonces en el comienzo de todo lo ocurrido, desde el primer minuto en el que sus vidas comenzaron a tejer un sentido conjunto hasta, pasando por algunas desilusiones y sus respectivos hágame el favor de poner de nuevo esa maldita venda en mis ojos, la sensación del, a veces imperceptible, frotar de los dedos cuando se sueltan de la mano que los sujetaba -a veces no queda otra que hablar en pasado- . Y es en esos momentos, una primera persona del singular, cuando me pregunto si unas manos que cuando quiero que acaricien, acarician en silencio, leen mis desesperadas llamadas de atención y gritan de lo que quiera que griten las manos.

Es todo tan simple como ojos que no -la le li lo lu- ven, de repente, un corazón ha dejado de funcionar.

domingo, 31 de enero de 2010

Un día entre mantas y pieles diversas

No se en qué momento dejó de saberse viva: un día amaneció sin preguntas.

De la noche a la mañana decidió no volver a inmiscuirse en el porqué de su locura. Su vida se reducía a contar historias de los otros, y si no era de aquellos, entonces, de deseos a posteriori imposibles. Es ahí cuando uno comienza a reirse de sí mismo, cuando es consciente de que no somos una única persona, sino dos, incluso varias, en ocasiones. Es en esos instantes, nada más pronunciar la primera palabra de aquella locura soñada cuando uno se sabe vivo de veras, y es entonces cuando no quedan esperanzas a las que sujetarse, atenerse; el momento en el que no te queda otra que sugerir aquello de esparzan mis cenizas por ese camino que siempre deseé caminar junto a Ella. Y díganle, por favor que no se les olvide, que nunca he dejado de desear sus palabras.

jueves, 28 de enero de 2010

Buenas noches.

Podría hablaros de lo mucho que come, o de que tanto dolor le impide ingerir los alimentos, o de cuánto le gusta desear las buenas noches a su deseo inalcanzable. Creo que podría hablar de tantas cosas que mis dedos quedarían exhaustos de tanto teclear. Sin embargo no puedo seguir sino es con su mano entre las mías. Como cuando uno está cocinando y en los momentos de trocear la cebolla o pelar la patata, en los instantes mecánicos y repetitivos, divaga dando rienda suelta a su imaginación: ella ha ido a comprar el ingrediente que nos falta para terminar de sorprenderla, o ella aguarda impaciente tras la cortina que separa la cocina del resto de la casa. Cuando de repente, los elemenos que cuelgan de tal separación se mueven. Suenan. Han sonado por el roce. Fricción. Física. Pensamos, es ella, qué rápido, y cuando nos damos la vuelta para mirarla una vez más antes de que se vaya, una vez terminada la tarea de pelar la patata o de trocear la cebolla, nos damos cuenta de que ha sido el viento, o nuestro gato, quien ha entrado haciendo mover las telas, los objetos que adornan, los pensamientos que vuelan, las vidas que sonrien. Maldecimos el día en el que decidimos hacer caso a nuestro capricho, el de pensar que un animal podría ofrecernos algo de compañía. El infeliz, nos ha robado nuestro sueño, nuestro descanso entre piel y más piel...

Sí, podría hablarte de tantas cosas.

Inolvidable

Súbanse a otro tren cuando el que os acoge ha dejado de funcionar. Esperar a que lo reparen puede resultar ser una espera infinita. Una espera inolvidable.

lunes, 4 de enero de 2010

Hace mucho que no dibujas corazones

Tú me preguntaste por qué me seguía gustando esa forma que tienes de mirar a todas partes. Ésa tan tuya. Y a la vez yo me cuestionaba el por qué, todas mis partes, te son a día de hoy indiferentes -querer que todo descienda a las simples llamadas telefónicas y casuales cafés en la mejor cafetería de Madrid-. Algún error debí cometer a la hora de emitir mis acercamientos, o simplemente pudo ser que jamás llegaron a correr tanto tus latidos como para acabar fatigados ante la grandeza de aquella nueva aventura.

Qué fue lo que falló entre nosotros: palabras que lo decían todo; gestos, de vez en cuando, acallados, sutiles, sinceros, aunque puede que no fueran tan sinceros y por ello el "de vez en cuando". Me atormenta la idea de tener una pérdida de tiempo como premisa principal en cuanto a nuestra torpe relación de primaria. A la hora de evocar nuestros meses de afectos y caricias a distancia, me viene en mente, como si de relámpagos se tratasen, horas y días desperdiciadas pensando en-

Es posible. En esta vida todo es posible hasta que uno decide abrir los ojos, o lo fuerzan. Alguien. Un hecho o experiencia. Sin embargo, puede que todos aquellos momentos que hoy tacho de insuficientes e inservibles hayan sido, vayan a ser una nota a pie de página de ahora mi nueva vida, y que sean ellos los que supongan mi enfermedad hace años diagnosticada.