domingo, 31 de enero de 2010

Un día entre mantas y pieles diversas

No se en qué momento dejó de saberse viva: un día amaneció sin preguntas.

De la noche a la mañana decidió no volver a inmiscuirse en el porqué de su locura. Su vida se reducía a contar historias de los otros, y si no era de aquellos, entonces, de deseos a posteriori imposibles. Es ahí cuando uno comienza a reirse de sí mismo, cuando es consciente de que no somos una única persona, sino dos, incluso varias, en ocasiones. Es en esos instantes, nada más pronunciar la primera palabra de aquella locura soñada cuando uno se sabe vivo de veras, y es entonces cuando no quedan esperanzas a las que sujetarse, atenerse; el momento en el que no te queda otra que sugerir aquello de esparzan mis cenizas por ese camino que siempre deseé caminar junto a Ella. Y díganle, por favor que no se les olvide, que nunca he dejado de desear sus palabras.

3 comentarios:

Mónica dijo...

"Los viejos sueños eran buenos sueños. No se realizaron pero me alegro de haberlos tenido"

Los puentes de Madison. (L)

pintamonadas dijo...

"Si tuviese del paraíso las bordadas ropas,
entretramadas de dorada y plateada luz,
Las azules y tenues y oscuras ropas
de la noche y la luz, y la media luz,
Extendería las ropas bajo tus pies:
pero yo, siendo pobre, únicamente tengo mis sueños;
he extendido mis sueños a tus pies;
pisa con suavidad, porque estás pisando mis sueños."

Anónimo dijo...

necesito un texto por día como mínimo, como hacías en fotolog...

he caído en un enamoramiento idílico de todas y cada una de tus palabras.

c*