domingo, 29 de agosto de 2010

Ingenuidad

Quando il cuore disturba i vostri pensieri
è inevitabilmente l'ora di ricominciare.
Oppure, se vi piace sapere come si dipinge il dolore,
allora camminate avanti, tranquilli,
perché di sicuro trovarete i colori
con cui disegnare l'orrore.




Es incomprensible saber que, por un lado, con los ojos y con la piel, este calor podría abrasar las manos, el estómago, la garganta si, de noche, no encendéis la luz y subis la persiana; y por el otro, con el corazón sobre la almohada, ser consciente de que se trata de un calor con aire acondicionado incorporado, un dos por uno, estar a 40 grados y tener que sacar aquella manta que sólo utilizáis en diciembre, porque los dedos se os hielan, el corazón os duele y los pies dejan de caminar. Es la ambigüedad de la palabra, de los suspiros que ellos producen los que suponen la base de esta incomprensión irresistible. Temblar en meses de verano para poder escribir es algo a lo que deberíais acostumbraros, para más tarde poder decirle a aquél que os espera que estáis ahí, es decir, por si necesita un beso, o un te quiero escrito en bolígrafo azul.

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