sábado, 28 de agosto de 2010

Lascia perdere

Jugando con las sonrisas
se encontró la vida,
su vida, y sorprendida esperó
que el camino fuera largo,

años luz,

el que recorreríais las dos;
y los primeros besos en un salón,
o sobre aquella arena;
y retirar con suavidad
el papel que salía de su bolsillo,
o el que dormía en su mesilla de noche;
y que el corazón saliera de su boca,
agarrarlo con las manos y cerrar los ojos;
y hacer el amor en colores,
y dejar al blanco y al negro sobre los lienzos.
Cuando de repente,

Chas

como las estrellas fugaces
en un cielo limpio y sin escamas,
la vida decidió dejar
de ser vivida como imaginó
en el minuto dos de un día de agosto,
para convertirse en un tira y afloja,
sembrar y recoger lo que no es tuyo,
lo que, por otro lado, merece
por haber dado muerte a los ojos
y haber vivido
con ese corazón
en las manos.

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