jueves, 23 de diciembre de 2010

Los besos

Todas esas imágenes,
ahora lo recuerdas,
paseaban con la mano alzada,
cruzando los dedos,
tropezándose por las escaleras,
y aquéllas que dejaron rastro,
una huella una luz,
un destello una sombra
quisieron ser las reinas de la noche,
y de la mañana,
sin embargo es ahora cuando otros besos
se hacen con esos resúmenes a media mañana,
con esos tiempos muertos
entre pincelada y pincelada,
con esas sonrisas después de una llamada,
con las 24 horas de un sólo día,
y las 48 de los dos días siguientes.
Son unos besos lentos,
que se agarran a los labios,
y que se despiden,
para segundos después,
volver a decirse algo.
Entre sábanas siguen jugando
sus labios,
se despegan,
se unen para desunirse,
se hablan para,
más tarde, tener la ocasión de
callar. Y besarse.
Y seguir besándose. Y.

Ahora concentraos en esa milésima de segundo que media entre estar en contacto, labio contra labio y la cercanía que, si no se vence, duele, te arranca una lágrima, un sollozo, se lamenta en un suspiro.


Se alejan los labios,
pero saben que volverán
a verse algún otro día,
minutos después,
dos, tres segundos del futuro.
Recurrirán a las mismas estrategias,
rozarán con la nariz la mejilla
que desean,
para, de esa manera,
sentir que un movimiento más
hará que vuelva a funcionar la noria.
Incluso se repetirán palabras,
silencios,
unas risas para abrir el apetito,
o puede que, simplemente,
se besen en su propia despedida,
una despedida que, en ocasiones,
se espera y desea eterna.

1 comentario:

Marta Santorini dijo...

Disfruta pintando esos besos ;)