jueves, 12 de marzo de 2009

Vuelve


Ahora que miro tu foto, cada señal, cada suspiro, cada temblor, las ganas de querer fundirme en ti, en cada poro de tu piel, desgarran cada ser que escondo en mi interior, como cuando el rocio se arrejunta a las paredes de unos pétalos parecidos a los tuyos, a los tallos que caminan en silencio, a sus hojas y frutos cada amanecer. Es inútil no pensar en despedidas cuando tan sólo una imagen decora este paisaje, la tuya, el mío. Es inútil buscar un segundo, uno en el que tú y yo podamos compartir eso que tanto ansiamos, disfrutar de esta vida. Quisiera no volver a dormir si no es contigo, y menos aun despertar junto a una nota de papel en la que tan solo quedara escrito un beso en palabras y un bostezo en puntos suspensivos. Quisiera no caer en la ceguera más absoluta por los deslumbramientos que a veces acontecen a mi vida. Y sí, hablo de esos momentos de gratitud mágica, en los que te preguntas para qué seguir viviendo, si tenerte o haberte tenido es lo que siempre, aun no sabiéndolo hasta ese momento, he o has o hemos querido. Saborear dichos instantes se trata de una dicha esperada, y palparla, abrazarla y mecerla entre los brazos es algo que hemos de aprender a valorar cada uno de nosotros, porque así viviremos. Así, espero, lloraremos de felicidad. Nuestros rios, vuestros mares, mis océanos procedentes de risas, de sonrisas, de alegrías son encontrados en cuanto un corazón, el hálito de otro corazón se mezcla con el nuestro, con nuestro propio aliento. Y así fue como Luis Garcia Montero y no yo describió de forma breve ese vivir, esas ganas de seguir donde uno nace, donde uno crece y muere: 'si el amor, como todo, es cuestión de palabras, acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.'

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