lunes, 23 de marzo de 2009

viva la vida

Ahora calla, que está lloviendo- te quiero- y es que el poeta ha muerto. Ha muerto porque las gotas de agua le acribillaron sin compasión. Ha muerto porque ha dejado de respirar. Cuando el viento del medio día sopla con tal fuerza no tienes nada que hacer. Su energía te vence, su fuerza te atrapa y te mata. Ha muerto porque los pájaros que le despertaban ya no cantan, y como, hoy por hoy, han dejado de hablar, de recitar y de entonar no ha habido quien le incomode el sueño. Por eso él sigue soñando. Ha muerto porque ¿para qué vivir si no puede oler el rocío que envenena sus campos?

Es precioso, ¿no crees? Morir habiendo experimentado las seis pasiones de las que, en su momento, habló Descartes, es maravilloso.

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