...Nada más verte fui consciente de que la noche que esperaba ser una más iba a tornarse maravillosa, especial porque la compartiría contigo, y eso hace mágico lo más esperado y frecuente.-No te marches- Te suplicaba sin fuerzas. Sin embargo sabía, a la vez que detestaba tal certidumbre, que al final me dejarías ahí, sentada junto a mis brazos, mis piernas, junto a mi todo, como ha pasado siempre desde que te conozco. Es gracioso, porque es ahora, horas después, cuando lo recuerdo todo. El alcohol me ‘ayudó’ a hablarte, a decir cuánto te he deseado y cuantísimo te necesito en estos momentos, pero parecías no creerme. Me dio la sensación de que cuando te decía aquello estaba sola, tristemente abandonada por tu aroma , porque tú desapareciste en silencio. Hago memoria y en una de los momentos que compartimos me cogiste del dedo pulgar, y caí en el porqué me enamoraron tanto tus manos cuando las rocé por primera vez: la palma que sostiene mi corazón es suave, y si pasas tus dedos por ella te das cuenta de la calma que guardas ahí dentro, y tus nudillos, por el contrario raspan, son frios, y están sediendos de finura.
No sé, no sé qué hicimos mal. Puede que simplemente el río que prometió llevarnos hacia el paraíso se deshiciera en dos caminos, y tú ahora estés paseando entre príncipes y princesas y yo, por el contrario, rodeada de brujos y malvados. No sé, no sé qué hicimos mal...
Fdo: Ella
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