domingo, 23 de agosto de 2009

Pain

He vuelto -y has vuelto- y me encuentro rodeado de árboles que por tu ausencia dejaron caer sus ramas hacia... ¿Hacia dónde van a caer sino es al suelo?, y un pequeño lago, en donde los especialistas construyeron una fuente de la que ahora sí sale agua, y hace ruido, y me recuerda a cuando con nuestros labios jugábamos al escondite. A veces era yo quien me escondía dentro de los tuyos -rectos y silenciosos, pero atentos, suaves, con múltiples verdades, ninguna de las cuales debí creer- y siempre te ofrecía una pista que la mayoría de las veces rechazabas. No hacía falta que te ayudara a saber dónde me encontraba, ya que la misma lengua me delataba. Ahora recuerdo lo consciente que era de tu presencia en aquellos momentos, ya que tengo tu aroma aquí, navegando entre mis venas, y el que desprendías al hablar nada más correr tras de mí para pedirme que no me fuera.

-Es tarde. Tengo que irme. Tengo que...

En realidad no era más que una excusa, como cuando uno miente con palabras, pero seguidamente, lo delata la mirada. Sin embargo he de decir que ahora, si me ofreciesen la condicional iría a por ti sin máscaras ni guantes de piel, y escucharíamos qué canta para nosotros la fuente esta noche y de madrugada.