È come se ti offrissero il sogno della tua vita, te lo mostrassero davanti ai tuoi occhi e uno fosse proprio cieco. Ma davvero, vi giuro, è stato così terribile essere consapevole di come se ne andava via senza poter nemmeno fermarlo sotto quella piogga che ci bagnava pian piano, affinché prenderla delle mani e sapere così che, quel momento, era ciò che ne avevo bisogno: l’ultima goccia sarebbe stata tra le nostre labbre.
Los truenos parecían furiosos con aquél que deslumbra nuestros despertares, y avisaban con sus minués que pronto, cada hombre sediento, sería colmado de suaves gotas de agua. Nada más sentir este rumor, en la piel de Sara se formaron rápidas ascensiones de un vello fino y casi transparente, que daban a entender que algo maravilloso estaba a punto de ocurrir. Sus expectativas subieron como la espuma, como lo hacen las ganas cuando son conscientes de que sus sueños pueden hacerse realidad. Sin embargo, como ocurre siempre que uno echa mano de su propia imaginación, además de los fantasmas que de vez en cuando atosigan su presente, quienes sin tener el amable detalle de preguntarle si- se hicieron con la situación, y le taparon los ojos, como si de un juego de niñas se tratase, para más tarde cogerle de las manos, a Sara, a la pobre Sara, y atárselas a la espalda con un nudo de boza, del cual no pudo desprenderse por mucho empeño que puso en tal ejercicio. Sí, pobre Sara, repetirán algunos. Pero como iba yo diciendo, cuando uno saca a relucir su don para crear conexiones, vínculos entre lo utópico y la realidad, capita spesso que algo se entromete entre esas dos instancias contradictorias y entonces, sólo entonces, te queda el a me invece piacerebbe che piovesse adesso…

4 comentarios:
No hay que andar precipitándose cada dos por tres...
sara es un nombre que me traje de Barcelona
necesito que vuelvas a escribir.
Tus textos son como una bocanada de oxígeno, lo juro. no te conozco, pero necesito tus pensamientos.
A ver cuándo escribes algo tú misma
Publicar un comentario