Tiene toda la razón del mundo, tengo que matarte.
Tengo que no verte en paredes, ni en trazos de otros, ni siquiera entre lineas, ni tocada por las teclas de un piano.
Creerte supondría alguna palabra, algún que otro comportamiento congruente con esa manera de ser tan tuya, tan particular, tan única, tan todo lo que mi inspiración me permita ingeniar, pero a la que tengo que quemar entre todos los recuerdos esparcidos por cada una de mis venas.
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4 comentarios:
No hay que quemar viejos recuerdos; sino prender una nueva llama, para que entre las chispas,los vaivenes y el rojo cegador e hipnótico se puedan crear mejores momentos.
No hay que olvidar, sino rememorar.
Totalmente de acuerdo Antonio.
¡es una perífrasis verbal!
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