Resulta ser la sorda que nunca pensé que llegaría a ser. Ella. Sin corazón o posiblemente ya crecida en edad, y por tanto presa de experiencias en las que para qué un corazón, me lo has cogido y soltado y golpeado ya tantas veces que es ahora cuando me pregunto de qué me sirve tener venas y arterias, sístole-diástole. Yo era una niña Me decía. Entonces yo me digo un recuerda olvidar, querida. De tal manera no sería la única en arrastrarse por la sombra que deja su he crecido, ¿no lo ves?. Sin embargo una cosita en el pecho me avisa de lo difícil que resulta a veces convertir ese "recuerda olvidar" en un "eccomi! Sono nuova".
Pausa. Aire. Suspiro.
Después de este primer movimiento viene rápidamente la coda, el momento en el que dejo que su majestad salga por la puerta grande, que por miedo a quedarse sin un final ha decidido aparecer antes del adagio previsto como cierre de esta corta melodía.
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2 comentarios:
Desde siempre tus palabras se almacenan en un sobre. Cajón improvisado creado a partir de alguna carta que mandaste.
Vuelve a escribir preciosa.Haces falta.
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