jueves, 12 de febrero de 2009

...Mi mundo

Avanzábamos hacia lo inevitable, hacia aquello que haría arder mis mejillas y enfermar mi corazón. Parecíamos dos imanes destinados a caer en aquel agujero que divisábamos muertos de miedo, pero, para mi sorpresa, logramos sobrevivir, llegar sanos y a salvo a casa -¿a salvo? ¿estás segura de lo que acabas de decir?- Eso fue lo que pensé cuando introduje la llave en la cerradura de la puerta principal, sin embargo ahora que me paro a pensar, cuando puedo echar mano de cada segundo ya vivido, no estoy segura de seguir viva, porque no noto que la respiración viaje por mi cuerpo, ni siquiera escucho el latir de mi corazón, cómo corre cuando pienso en ti y mis labios, sedientos, quieren poseerte...

Pienso en el ayer, en donde cada silencio suponía un abismo, una puerta entreabierta que conducía a una certeza innegable- ¿acaso algo así, algo tan verdadero puede ser puesto en duda?- Sin embargo no me atreví a avanzar hacia lo absurdo, porque tal incoherencia, a sus ojos, no tendría siquiera pies ni cabeza: tengo la sensación... No, mejor aun, tengo conmigo la convicción de que algo en mí quiere salir, escapar de mis labios y adentrarse en lo más profundo de tu alma.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mmmm...
Vaya. Mírate. Mírate sin sonrojarte y léete.

No es precioso? reléete una y otra vez, saborea todo como sólo se sabe en esas, tus circunstancias.
Y luego, aunque caigas yo te ayudaré de la mejor forma posible.

Pero quién sabe.
Confiemos. Confío.

Anónimo dijo...

Venga, actualiza. Lo estás deseando.
No lo necesitas?


ya tu sá sá sá!!
;)