sábado, 13 de diciembre de 2008

Un retrato



Una conversación contigo a sólo un segundo, un segundo que se convirtió en minutos, minutos que, sin duda alguna, me separaron, me separan y me siguen separando de ti. Una tecla, la ‘h’, la ‘m’, la ‘l’, cualquiera de las que forman el abecedario habrían hecho que me uniera a ti de forma espacial, abstracta, incorpórea. Cuantísimo me... me fijé, y te retrataron como nadie antes lo había hecho. Supieron llevar tu gesto, tu expresión, tu tú a un lienzo vacío. Consiguieron embalar la pureza de lo blanco en unas finas cejas, en una nariz diminuta, en una mano esbozando una sonrisa, en unas líneas que rozan la perfección. Y ahora es cuando, en parte, me siento orgullosa de que lo nuestro se haya quedado en palabras, en meses, en noches sin estrellas, porque quien sabe lo que hubiese sido capaz de crear si aun fueras mío: una novela, ¡qué tontería! Está claro que retratos a bolígrafo, otros a color, consonantes unidas a vocales, nada tienen que ver con la pasión, la delicadeza, los celos, el amor, que inspira ese lienzo lleno todo él de color, el que tú desprendes, el que ella desprende, el que los dos, junto al resto de pinceladas, desprendéis. Me sorprende sentir lo que siento, como si estuviéramos a miles y miles de años luz, ya no te hablo de metros, ni siquiera de kilómetros, sino de luces que no soy capaz de ver, porque de tanto pensarte, cuando mareaba de aquí para allá la sopa hace dos días, cuando hace una hora escribía sobre ti en un cuaderno, cuando hace tres segundos repasaba las líneas que conforman tu rostro, cuando en este mismo instante te tengo en las yemas de los dedos, he dejado a un lado la visión y me he centrado únicamente en cómo era acariciarte. Y es que sólo me queda eso, el recuerdo, que, tristemente, no olvido. Y en verdad no sé quién materializó, no tengo ni la menor idea de quien plasmó tu esencia en aquella tela, aunque en realidad no sé si quiero saberlo. Tú o ella, nadie más.


No tengo prisa por acabar, porque una cosa tengo clara, esto no terminará jamás.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gustas!




(Siempre los primeros comentarios)