Esta vez sí,
Esta vez sí.
Sí que sí.
Sí.
"Y tiemblo porque acabamos de desaparecer. Es noticia de última hora. Ha sido en este preciso momento cuando realmente ha ocurrido: la una se fue corriendo, y el otro se quedó esperando a esa una. T de temblar. Pero el problema ha sido que ese 'esta vez sí' no podía esperar más. E de éramos uno. Digamos que ya habíamos alargado esa cuerda que nos unía. Q de quererte. Y se acaba de escindir en dos. No pudimos compartir esa felicidad de la que hablan en la radio, en la televisión, en los poemas. U de única. Estoy seguro de que alguno de vosotros sí sabe cuánto duele que desaparezca ése o ésa que acostumbra a cortarle a uno los bostezos; ésa que te mira y que consigue dejarte sin palabras, en silencio. I de inquietud. Jamás pensé que todo se diera a través de un escrito, y que las miradas, los gestos, los abrazos, esos bésame rápido, que no tenemos más tiempo no tuvieran protagonismo alguno en este esta vez sí, cuando han sido los que más importancia han adquirido en esta vuelta ciclista 2011. E de éramos uno. Por lo menos sé que me ha leído, Ella, mi pintura. Sé que nos hemos querido tanto, y tan fuerte, pero tan poco tiempo. Entiendo que sentirse especial es muy importante, y no conseguirlo apaga las luces de todo lo construido. R de ricominciare. Es ahora cuando he de cerrar los ojos y evitar cualquier asociación que me lleve a su cintura, a su piel, a esa nariz que tanto le gusta, a ese 'lunar' que a mí tanto me gusta. O de ocho vidas. Supe desde el primer momento en el que la conocí que nuestros abrazos no llegarían a ninguna parte. Fui consciente de que no alcanzaríamos esos días futuros, ahora imposibles, en los que hablaríamos sobre qué cuadro de Kanevsky vendría mejor en lo alto de nuestra cómoda; en la pared de nuestro baño; en la entrada a nuestro hogar. Supe además que yo no sería quien estaría esperándola a que recogiese ese Nobel de Química 2025. Quizás, en su momento, no eché la vista tan hacia delante, pero sí es ahora en lo que no dejo de pensar, en ella y en su trayectoria sin éste que escribe.
Permíteme seguir escribiéndote. Me resulta imposible descansar con este ca/do-lor.
Me siento incapaz de concluir esta carta, ya que una vez terminada algo habrá muerto dentro de mí, esperando a que otro algo muy distinto nazca. Ése, ése es el problema de por qué parezco no ser consciente de esta inminente, ya está aquí, despedida. El contenido de ese problema conlleva ese no querer morir todavía, ni siquiera deseo su consecuencia, florecer de nuevo. Quiero algo que no queremos los dos, por lo que asumo que una, el otro, tendrá que dejar de lado su apetencia del momento -un momento que roza la enternidad-.
No me importaría morir en este instante -instante que terminará con un te quiero. Siempre tuyo. Mario escrito al final de la hoja-. Es verdad que no me quejaría si ahora alguien amenazase con acabar conmigo, con esta vida única que todos y cada uno de nosotros tenemos, y que deberíamos estar disfrutando las doce horas del día y las 3 horas nocturnas, pero que ahora me es completamente indiferente el hecho de saber si duermo dos y me mantengo despierto las horas restantes, o al revés. Sólo espero que algo diferente a una espera, a unos puntos suspensivos, ocurra tras el esperado punto y final.
He de decir a mi favor que todo esto, afortunadamente, no fue como aquellas situaciones en las que uno se da cuenta de cuanto quiere, de cuantísimo necesita cada parte de su otro cuerpo nada más perder ese brazo, esas piernas, esa herida, esas marcas, ese olor -ése que ahora trato de inhalar nuevamente, en su ausencia, en mi debilidad-. Y escribo “afortunadamente” porque he sentido su pérdida más de una vez, y más de dos, por lo que he sabido quererla en cada momento percibido.
Prometí no recrearme en el dolor que me causa su pérdida. Prometí no tener nostalgia de aquello que fue, de aquello que fuimos, pero perdóname si todavía no he encontrado ese noséqué que convierte nuestro hacer el amor en olvido.
Te quiero.
Siempre tuyo.
Mario."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
"Cuando una historia termina el dolor, normalmente, es proporcional a la belleza del amor vivido. Y entonces, llegan puntuales a traición; los recuerdos."
Necesito más
más
más...
de ti y tus palabras.
Publicar un comentario