jueves, 17 de junio de 2010

Quehaceres en el Giardino pubblico

È come se ti offrissero il sogno della tua vita, te lo mostrassero davanti ai tuoi occhi e uno fosse proprio cieco. Ma davvero, vi giuro, è stato così terribile essere consapevole di come se ne andava via senza poter nemmeno fermarlo sotto quella piogga che ci bagnava pian piano, affinché prenderla delle mani e sapere così che, quel momento, era ciò che ne avevo bisogno: l’ultima goccia sarebbe stata tra le nostre labbre.


Los truenos parecían furiosos con aquél que deslumbra nuestros despertares, y avisaban con sus minués que pronto, cada hombre sediento, sería colmado de suaves gotas de agua. Nada más sentir este rumor, en la piel de Sara se formaron rápidas ascensiones de un vello fino y casi transparente, que daban a entender que algo maravilloso estaba a punto de ocurrir. Sus expectativas subieron como la espuma, como lo hacen las ganas cuando son conscientes de que sus sueños pueden hacerse realidad. Sin embargo, como ocurre siempre que uno echa mano de su propia imaginación, además de los fantasmas que de vez en cuando atosigan su presente, quienes sin tener el amable detalle de preguntarle si- se hicieron con la situación, y le taparon los ojos, como si de un juego de niñas se tratase, para más tarde cogerle de las manos, a Sara, a la pobre Sara, y atárselas a la espalda con un nudo de boza, del cual no pudo desprenderse por mucho empeño que puso en tal ejercicio. Sí, pobre Sara, repetirán algunos. Pero como iba yo diciendo, cuando uno saca a relucir su don para crear conexiones, vínculos entre lo utópico y la realidad, capita spesso que algo se entromete entre esas dos instancias contradictorias y entonces, sólo entonces, te queda el a me invece piacerebbe che piovesse adesso…

martes, 15 de junio de 2010

Es tuya

La memoria le recuerda
que incluso el tacto puede
sufrir de reminiscencias,

por aquellos versos no escritos,
de los que ahora se lamenta
y saber que sus pétalos…


Palabras que resbalan por tu cuello en forma de sudor frío, por haber leído, borrado, probar de nuevo por si esta vez- para decidir finalmente que mejor dejar que el silencio se haga con vuestra presencia. Resulta que la angustia que te produce ese no terminar de- es mejor compañera de viaje que el simple Lei vedrà, se Le devo essere sincero non smetto di pensarla, cuando la realidad es que tu corazón va a una mayor velocidad que los diez kilómetros por segundo a los que caminan tus palabras. Quédate ahí. Ahí quieto. Extiende tus manos en la distancia que os separa y no pienses en las repentinas despedidas. Simplemente deséale un buenas noches cuando decidas cerrar los ojos y, por favor, que no se te olvide, un buongiorno principessa cuando, nada más despertar, busques su olor entre cada uno de los recuerdos que construiste junto a vuestra almohada.

viernes, 11 de junio de 2010

El roce

R acaba de escuchar un sai cosa mi mancherà di più? y seguidamente sintió cómo era darle la mano después de no haberla tocado en meses. Ese roce tan suyo, tan de Lucía Ferrán. Era como si las horas en las que no habían tenido contacto alguno se multiplicaran entonces por cuatro millones seiscientos cuarenta y dos mil chispazos, lo que daría un resultado de estamos rozando el infinito. R volvió a sentir las ganas que, por momentos, quedaban en esas simples palabras, pero que, ayudadas por los segundos, pasaban de potencia a acto, lo que para R significaba la sumblimación en el sentido más puramente físico. Conseguía llegar a parar la lluvia cuando sentía su dedo índice recorrer la palma de su mano y sentir los rayos del sol cuando de su mano pasaba a su boca, porque después de trocear la naranja, siempre, se bebía el jugo que quedaba en el recipiente. Siempre, tras un silencio viene una palabra, y de su roce nace un beso.

martes, 1 de junio de 2010

Mayo tiene 31 días

Una noche inesperada
a una hora en la que
uno sueña o, despierto,
desea seguir soñando.

Un sueño de lenguas,
con miradas
dos cuerpos
y tierra entre las bocas.

Un beso desprotegido.
Queda huérfano de padre
y sin quererlo muere
absorbido por las ganas.