miércoles, 19 de mayo de 2010

Fin

Cuando quise darme cuenta estaba deseando las palabras de ese alguien que ya, muy a mi pesar, va en dirección contraria, ha recogido las semillas que olvidó en aquel camino, lee otra clase de poesía, sugiere otros nombres para su inspiración, inventa deseos nuevos, magnifica sus efectos -los de su recién nacido-, juega con la idea de tenerla consigo, escribe una historia en la que esos silencios no son los míos, mira otras bocas, besa, después de susurrar un te amo, sus manos cálidas, llenas de caricias y secretos. Supongo que, entre otros asuntos fuera de mi incumbencia, el problema ha sido que he corrido lentamente,

m
u
y

l
e
n
t
a
m
e
n
t
e

muy-
len
ta
men
te a su encuentro, y que la espera no es eterna para algunos. Me gustaría saber qué es lo que se siente cuando repasan el contorno de uno, de ése a quien no se ha querido pero que, inexplicablemente, ahora no es más deseado porque entonces tendríamos que hablar de un fenómeno sostenido por la metafísica. Además, aprovechando el me gustaría saber sería interesante, para mí, para este instante, para mi noche en vela, para mis pobres trazos descubrir el momento en el que no te quiero fueron sus cereales y le dieron unos muy buenos días. Debe de haber sido agradable, digno de fotografiar o esperad, mejor aún, digno de ser filmado, para de esta manera poder capturar la entonación de las palabras, de ésas que te vacían el intestino y dejan que tu garganta cante. Como cuando uno ha ingerido algo en mal estado y los médicos han de comenzar con un vaciado de estómago. Después de todo no me queda otra que suponer que, así, tratando de mezclar los sentimientos con lo puramente físico, la cosa comienza y acaba de esta manera

3 comentarios:

Anónimo dijo...

una de las peores frases que he oído en mi vida es, precisamente, la de "ya no te quiero". Menuda sensación de vacío. Menuda la desesperación que surgirá después de que, lentamente, reacciones a esas palabras.

Antonio Ramos dijo...

Esto me recuerda a un parafraseo.

"mientras no haya palabras, hay esperanzas"

Anónimo dijo...

Sin embargo, otra de las peores frases que puede uno decirse en toda su vida es, una mañana, al despertar, 'te quiero. Estoy seguro de que te quiero', y darte cuenta de que ¿y qué? ¿y ahora qué?