Te tenía tan cerca, pero la realidad es que estamos tan sumamente lejos...
Pude alargar el brazo y rozarte con cada uno de mis dedos, y si sólo hubiese podido hacerlo con uno, igualmente me hubiese contentado; o extender alguna de mis palabras, y hablarte. Hablarte alla fine. Pero todo cuanto pude expresar fueron miradas escondidas tras reflejos, adquiriendo del mismo modo imágenes robadas, para así descuidar más aún el insomnio que acecha a mi pobre duermevela, ya que dicen que, a veces, es un fenómeno que aparece cuando uno se tumba sobre la cama, cierra los ojos y piensa con el corazón, e hilvana historias aparentemente con sentido entre tú y ella o entre ella y tú, pero el problema está en que siempre han dicho que las apariencias, por el mero hecho de no ser, engañan, por lo que no dejaré que la posibilidad me agarre de la mano. Esta historia es una de esas situaciones que, senza dubbio, confirman la regla.
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