Susan recordó que la cama en donde había dormido con su, por aquel entonces, inspiración, luz que irradiaba cada una de las esquinas de esta habitación, era aquella en la que ahora reposaba su triste sollozo. Triste porque su reminiscencia en forma de imagen incandescente sobre fondo negro había hecho que quisiera volar de nuevo, como aquella noche, ésa en la que le dijo te quiero: “Susan, te quiero”
Cada atardecer aullaba su nombre, y conseguía de forma mágica hacer estremecer cada una de las partes de su cuerpo. Toda ella saludaba con delicadeza sus caricias, las que sus labios ofrecían a su boca -la de ella-, o sus manos, que entre susurros jugaban con el broche del sujetador -el de ella-
Se encontraba entre sonrisas y más sonrisas cuando él escribía sobre su espalda, sobre sus dos mejillas, palabras silenciosas, secretos decorados con alguna que otra mentira, pero ella lo deseaba con tal persistencia que creía su mirada cuando le juraba que sólo era ella a quien escribía:
Cada atardecer aullaba su nombre, y conseguía de forma mágica hacer estremecer cada una de las partes de su cuerpo. Toda ella saludaba con delicadeza sus caricias, las que sus labios ofrecían a su boca -la de ella-, o sus manos, que entre susurros jugaban con el broche del sujetador -el de ella-
Se encontraba entre sonrisas y más sonrisas cuando él escribía sobre su espalda, sobre sus dos mejillas, palabras silenciosas, secretos decorados con alguna que otra mentira, pero ella lo deseaba con tal persistencia que creía su mirada cuando le juraba que sólo era ella a quien escribía:
“créeme, jamás podría narrar ninguna otra historia en la que tú no fueras la protagonista, porque mis ojos solo ven tu cuello, y mis manos sólo pueden tocar tus labios”.
Sin embargo es ahora cuando Susan entiende que aquel desengaño es la única verdad que ha conocido, y que el amor que él prodigaba ante ella no era más que una sucia escapatoria para no percibirse solo y abandonado
Sin embargo es ahora cuando Susan entiende que aquel desengaño es la única verdad que ha conocido, y que el amor que él prodigaba ante ella no era más que una sucia escapatoria para no percibirse solo y abandonado

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