sábado, 23 de agosto de 2008

Para alguien

Me dan escalofríos sólo de pensar que tus labios rozan otros diferentes a los míos.

Poso las manos nuevamente sobre este viejo teclado negro. Me paro, apoyo cada uno de mis roídos dedos en las teclas que pisaré a continuación, y seguidamente pienso en todo lo que acontece a mi vida en estos momentos, e imagino, también, las veces, las miles de millones de veces que he escrito para ti, aquellas mañanas y tardes y noches que he llorado gotas con tu nombre, que he sonreído por palabras lanzadas de ti para mí. Y vuelvo, he vuelto...
Es un día como otro cualquiera, pero sólo en apariencia. No hay un momento igual a ningún otro, siempre existe una pequeña variación en el tiempo que hace cambiar el curso de los acontecimientos y por eso los instantes son únicos. Tan únicos que a veces mataría porque se volviesen a repetir. Descanso. Es una pausa necesaria. Aunque he de decir que hay veces en las que las primeras ideas, los pensamientos más intrépidos son los que realmente hacen transmitir al lector, hacen que llores, bien de tristeza o bien de alegría. Malditas ilusiones, benditas emociones ¿qué haríamos sin ellas? Llorar sin lágrimas, reír sin carcajadas, huir sin miedo...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

por fin has vuelto. deja que me empape bien como lo hacía por otros lares...
tengo ganas de verte, y de compartir cosas contigo!

"...huir sin miedo..."
hmmmm

Anónimo dijo...

Welcome back :)
Aunque veo que seguimos monotematicas...jajaja

Animo y sigue escribiendo!

Unknown dijo...

qué lugar tan blanco.
tan equilibrio.

Anónimo dijo...

Ciertamente, se echaban de menos tus tibias letras, de igual manera que si un día al sol se le olvidara amanecer.

Espero que te haya ido bien el verano, y que te sucediera eso tan 'emocionante' que esperabas, o querías esperar.

Un beso!
Y no te olvides de volver :-)

Vita