lunes, 8 de septiembre de 2008

Las bodas de oro

Nacen,
caminan,
se ahogan...

Dos almas perdidas se encuentran.
Buscan sedientas
algo a lo que amarrarse,
y chocan.
Chocan las bocas,
las manos se enredan,
los amantes andan, corren y vuelan.

El amor es vuestro tesoro más preciado.
Nadabais entre corales
y os descubristeis brillantes,
espléndidos entre los bancos de peces.
Acunad a vuestro recién nacido,
que viva como vosotros habéis vivido,
entre canciones, entre coplas y tonadillas,
y haced lo imposible por seguir
narrando esta historia,
que sea eterna, tangible y vuestra.

Vosotros dos,
soplos divinos
danzáis sobre las aguas
haciendo equilibrio.
¿No sentís cómo los escalofríos ahondan en vuestro corazón?
Sus venas se entrelazan,
rojas y azules,
y juegan al cinquillo.
Se superponen como todas las historias que habéis vivido,
y que más tarde narraréis a vuestros nietos.
¡Riámonos de esta dichosa canción de enamorados!

La pasión que os embarga ahora es infinita,
como vuestros besos y caricias:
largos, deseados, hambrientos y esperados;
como vuestras palabras:
alegres, libres, bellas y mágicas.

Fuisteis hijos, más tarde padres y ahora abuelos,
y cincuenta años son los que, juntos y con nosotros, habéis saboreado,
cincuenta inviernos y cincuenta veranos.
El frío que entretiene vuestras vidas
congela sin temor vuestras armaduras ahora cristalinas:
ardientes y entusiasmadas,
y tu corazón, el de ella,
reparte cincuenta flores,
cincuenta versos,
y cincuenta canciones.

Ahora vuestras almas nacen de nuevo,
caminan descalzas,
de la mano,
tímidas y enamoradas.

2 comentarios:

una tal Eliana dijo...

que gusto poder espiar esto blog.

salut!

Anónimo dijo...

jaja
ooh merisss